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La historia del pionero de la fotografía argentina cuya obra permanecía olvidada en un sótano

Alejandro Cardini fue un auténtico adelantado de las imágenes de nuestro país; su familia está empeñada en recuperar un invalorable legado histórico y emocional.

Fotografía experimental de Eugenio Cardini. Gentileza Proyecto Cardini
Fotografía experimental de Eugenio Cardini. Gentileza Proyecto Cardini

Un hallazgo fortuito en el sótano de un edificio de Barrio Norte fue el punto de partida de un proyecto familiar y monumental. Cuando Mora Caraballo, una de las 40 primas del entramado del clan Cardini, bajó a las bauleras de la calle Azcuénaga al 1100 nunca imaginó que encontraría un tesoro.


Autorretrato de Cardini. Gentileza Proyecto Cardini
Autorretrato de Cardini. Gentileza Proyecto Cardini

En cajas rotuladas con etiquetas se amontonaban miles de fotos, cintas de películas en Super 8, mapas, cartas y objetos de Eugenio Alejandro Cardini, fotógrafo y cineasta aficionado que fue un auténtico pionero. Nació en Buenos Aires en 1879 pero la importancia de su legado recién se reconoce ahora, cuando más de 50 descendientes se pusieron de acuerdo para recuperar su obra. Sobre todo Marcelo Cardini, uno de sus nietos, que heredó la pasión por el registro audiovisual de los encuentros familiares. Así, se transformó en el custodio de una colección infinita de imágenes que apiló en cajas, en el sótano de su inmobiliaria.

En cajas rotuladas con etiquetas se amontonaban miles de fotos, cintas de películas en Super 8, mapas, cartas y objetos de Eugenio Alejandro Cardini, fotógrafo y cineasta aficionado que fue un auténtico pionero

Las imágenes registradas por Eugenio Cardini funcionan como piezas clave de un eslabón patrimonial que, por ejemplo, documentó el Cabildo en 1902, con tranvías y caballos en movimiento. El registro dura apenas 10 segundos, y fue escaneado por otro bisnieto, que se tomó el trabajo de unir fotogramas originales para su documentación.

En el espacio del Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken también se registran distintas escenas cómicas realizadas por Cardini en la costa marplatense, con un guion preciso, otra novedad para la época. El valor de su trabajo también radica en que produjo algunos de los primeros autocromos realizados por un argentino, utilizando placas Lumière (circa 1914). Mientras los hermanos Lumière desarrollaban la técnica en Francia, él con apenas 17 años, diseñaba cámaras y filmaba su propio universo.


Identificación archivística: Rocio Caldentey
Identificación archivística: Rocio Caldentey

Experimentador serial

Roberto Cardini, hijo de Marcelo, y su sobrina Mora Caraballo, se pusieron al hombro la tarea titánica de abrir cajas y organizar documentos. Contactaron especialistas en conservación, museólogas y expertas en recuperación de archivos para montar Proyecto Cardini, una tarea descomunal de preservación de imágenes. Un viaje de restauración, en todo sentido.


Mora Caraballo, en un momento de inspección del archivo
Mora Caraballo, en un momento de inspección del archivo

El Fondo Documental Eugenio Alejandro Cardini (EAC) está formado por más de 1300 fotografías, películas y documentos inéditos de finales del siglo XIX y principios del XX. Desde placas autocromos Lumière, negativos y cartas hasta postales y objetos. El fondo representa el legado de Eugenio, que murió en Mar del Plata en 1962. A partir de entonces su obra se atomizó. En subastas, en colecciones privadas o museos, sitios de venta online y anticuarios. Gran parte del material figura en la Fundación Cinemateca Argentina, el Archivo General de la Nación (AGN), el Museo del Cine de Buenos Aires y en la colección privada de Fernando Martín Peña.


Autocromo - 1913-14. Gentileza Proyecto Cardini
Autocromo - 1913-14. Gentileza Proyecto Cardini

Pero también entre familiares: muchos no reconocían el valor de las fotos. Otros aún no pueden soltar, o ceder, buena parte del material. “Se perdieron muchos originales, que están desparramados por todo el mundo”, dice Mora, que hoy coordina fragmentos de un acervo para descifrar cuadro a cuadro.

Marina Cardini, por ejemplo, le donó al fondo la linterna mágica que usaba Eugenio. “Antes del cine, la luz atravesaba placas de vidrio pintadas y proyectaba imágenes que parecían cobrar vida. Estas linternas mágicas, también llamadas balopticons, fueron las precursoras de la experiencia cinematográfica”, explican en la planta baja del mismo edificio cuyos sótanos resguardaron pilas y pilas de cajas. Estas placas originales conservan vistas de ciudades, monumentos y escenas públicas y privadas de comienzos del siglo XX. Entre ellas, la proyección de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano.

Foto familiar. Gentileza Proyecto Cardini
Foto familiar. Gentileza Proyecto Cardini

Roberto Cardini, bisnieto de Eugenio, aporta más detalles. Cuenta que cuando el fotógrafo aficionado terminó el colegio sus padres le pagaron un viaje a Italia para conocer a sus abuelos. “Era hijo único de un italiano metalúrgico que migró en 1835 desde Omegna, una ciudad con impronta industrial. Acá montó una fábrica importante de muebles de metal que le proveía equipamiento a los hospitales. Les iba muy bien. Hay un registro audiovisual de la salida de los obreros de la fábrica”, subraya Roberto, que actualmente cursa un doctorado en Arquitectura en Madrid.


En tanto, Roberto cuenta que, durante ese viaje iniciático, Cardini recorrió París y conoció a los hermanos Lumière, reconocidos por inventar el arte del cine. “Les compró su primer cinematógrafo para realizar dos películas con sus abuelos maternos y paternos, en Omegna y Lecco, junto al lago di Como, en Italia, donde conoce a su esposa”. A Roberto le sorprende que la historia de su bisabuelo figure en los libros de historia del cine pero que, al mismo tiempo, su material no haya sido valorado como corresponde. “Siempre fue considerado un amateur. Y eso es lo más maravilloso. Nunca se lo tomó como un profesional pero, sin embargo, fue un vanguardista”, destaca.

Cardini construyó en 1896 uno de los primeros prototipos de cámara de cine en Sudamérica. Era un dispositivo experimental que utilizaba film de 50 mm sin perforaciones, muy distinto al estándar de 35 mm. Fue capaz de registrar imágenes, aunque no pudo imprimirlas o proyectarlas plenamente. Es uno de los grandes testimonios de la inventiva local de la época. “Clasificar su obra es un esfuerzo impresionante, un desafío que nos motoriza desde la Argentina y también desde Italia. Y que logró unir a muchísimos Cardini. En el grupo de WhatsApp somos como 40”, dice Mora, museóloga y cinéfila, mientras se coloca los guantes de nitrilo para tomar una de las 150 cartas que escribió Eugenio entre 1897 y 1919. “Este hallazgo es un paraíso, desde chiquita soy muy fan de coleccionar objetos”, agrega la tataranieta, que antes de encarar este proyecto se desempeñó en el archivo de la Fundación IDA (Investigación en Diseño Argentino).



Una línea de tiempo junto a un árbol genealógico ramificado en más de cuatro capas domina una de las paredes del búnker donde se clasifican, digitalizan y restauran los documentos. Dónde nacieron, en qué pueblos vivieron, qué playas elegían para las vacaciones, cuántas mudanzas realizaron, de qué guerras escaparon. La cartografía de los Cardini suma ciudades, puntos geográficos. Y descendientes que desde Italia o la Argentina contribuyen a solventar esta epopeya. “Además, fuimos seleccionados por el programa de Mecenazgo porteño, que nos permitió poner en valor 800 piezas”, explica Mora Caraballo.


En el archivo las especialistas en conservación patrimonial comparten un Excel al que denominan “la Matrix”. Allí se cruzan los datos, los vínculos, las relaciones y los años que identifican contextos y situaciones sociopolíticas. En el equipo que manipula las fotos y documentos con la precisión de un cirujano están Ana Masiello, conservadora de fotografía y soportes de audio, Mayumi Higa, conservadora especializada en fotografía y audiovisual, y Rocío Caldentey, archivista a cargo del Área fotográfica del AGN. Entre lupas, hisopos, frascos de alcohol y cajas de guantes transforman el archivo en un quirófano de la memoria.


Uno de los hallazgos más representativos fue la caja con la etiqueta Françoise Marie Dauthier, la abuela desaparecida de Mora, traductora en la editorial Eudeba que estuvo en el centro clandestino El Vesubio, junto a dos tías que sobrevivieron. “Ese sótano es una revuelta emocional”, dice la museóloga.


Gracias al gen de acumuladores seriales de algunos de los integrantes de la familia, también aparecieron libros, mapas de los viajes de Cardini por Europa y Asia. “No se soluciona todo con la digitalización. El contexto es clave para las descripciones y la lectura correcta de cada pieza”, subraya.


Las fotos a color son auténticas joyitas. Entre las que se destacan figura el autocromo Lumière & Jougla titulado Damascos. El autocromo fue el primer procedimiento fotográfico en color de la historia, creado por los hermanos Lumière en 1907. Funcionaba con placas de vidrio recubiertas con diminutos granos de fécula de papa teñidos, que al ser iluminados producían una imagen de una riqueza cromática inédita.


Entre 1914 y 1917, Eugenio Alejandro Cardini experimentó con esta técnica. “En este autocromo, los damascos parecen brillar con una vitalidad intacta: más que una naturaleza muerta, es un instante vivo atrapado en color”, dicen los Cardini al frente del proyecto, que señalan esta pieza como una de las primeras fotografías a color realizadas por un argentino.


Otro de los descubrimientos fueron las fotos intervenidas. Como los retratos de su esposa y musa María Magdalena Malugani Valsecchi, con detalles en lápiz, que datan de 1908. “Cardini concebía la fotografía como un espacio abierto a la experimentación. El cruce entre fotografía y trazo manual revela su búsqueda de nuevas formas de expresión, allí donde lo técnico y lo íntimo se encontraban”, señalan sobre el miembro de la Sociedad Fotográfica Argentina de Aficionados, que en 1900 recibió un premio por su trabajo con estereoscopía. El galardón funcionó como un trampolín a la experimentación audiovisual. De hecho, dos años después, filmó Escenas callejeras, considerada la primera película con argumento del país.


Al rescate de la narrativa social y colectiva, el Proyecto Cardini impulsa la conservación de su legado, pero también subraya la importancia de preservar las huellas del pasado para darle sentido al presente y proyectar el futuro.


 
 
 

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